30/10/2011

Documental muestra la tragedia que viven las glorias del boxeo cubano

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Angel Herrera recuerda sus tiempos gloriosos de peleador imbatible y no puede esconder las lágrimas. Está sentado en su modestísimo apartamento de la barriada de Alamar, al este de La Habana, y habla con nostalgia de los días en que escaló hasta la cima del boxeo mundial a ritmo de puñetazos fieros, acaparando sendos títulos de campeón mundial y olímpico.
Hoy el legendario zurdo de los pesos ligeros camina con dificultad, arrastrando la mitad de su cuerpo. El automóvil que obtuvo por sus hazañas deportivas se lo alquila a individuos que lo usen como taxi ilegal para ganarse la vida.



"El boxeo no era como ahora'', confiesa Herrera. "Ahora a los boxeadores les pagan todas las medallas que traen... Nosotros se las entregábamos. Subía al ring con el honor de esas cuatro letras [Cuba], con el honor de que un pueblo te estaba mirando''.
A unos pocos kilómetros de allí, en el reparto Santos Suárez, otro de los grandes pegadores cubanos de todos los tiempos, Félix Betancourt "La Panterita Oriental'', mitiga su miseria vendiendo chicharrones de cerdo, con todas las esperanzas perdidas de que el gobierno le otorgue una vivienda digna donde pasar la vejez.
El otrora campeón mundial y subcampeón olímpico de los semipesados, Sixto Soria, se aferra a finalizar sus años útiles entrenando a jóvenes en un gimnasio de Arroyo Naranjo tras cumplir una condena de cárcel.
La suerte del fajador de los 54 kilogramos, el subcampeón mundial Jorge Luis Romero, es aún más dramática. Está inválido a consecuencia del Parkinson, apenas puede articular palabras, y su familia ya perdió la confianza en las autoridades gubernamentales. "No entiendo nada --dice el hijo de Romero--, parece que lo que quieren es que se muera''.
Son las glorias olvidadas del pugilismo cubano posterior a 1959, los gladiadores que entronizaron al boxeo como pilar del "deporte revolucionario'', condenados hoy al desamparo y la desmemoria oficial. Han terminado alcóholicos, indigentes, incapaces de entender el silencio gubernamental ante sus reclamos más elementales.
Una historia de lealtad traicionada que testimonia el documental KnockoutKuba, realizado clandestinamente en la isla por el realizador español Manuel Benito del Valle y el médico disidente cubano Darsi Ferrer.
El filme tendrá su estreno absoluto este domingo, a las 4:30 p.m, en el Teatro Tower de Miami, como parte de la programación del festival de cine cubano que organiza el Miami Dade College (MDC).
KnockoutKuba --de 60 minutos-- recoge los estremecedores casos de 11 legendarias figuras del boxeo cubano en el ocaso de sus vidas. Además de Herrera, Betancourt y Soria, hablan en la cinta el incansable Douglas Rodríguez (campeón mundial en 1974), Leonardo Alcolea (campeón centroamericano en 1962) y Oswaldo Sansón Riverí (campeón nacional en 1960, con 12 años).
Roberto Caminero "Chocolatico Pérez'' prefirió no hablar ante las cámaras por temor a represalias si se le veía hablando con un extranjero sin autorización. En el caso de los estelares Enrique Regüeiferos (subcampeón olímpico en 1968) y Moisés Vives (campeón nacional), ambos fallecidos en años recientes, son sus familiares cercanos los que hacen un recuento del desamparo sufrido por los pugilistas en sus lechos de enfermos.
"Desde un primer momento me impactó la tragedia humana'', declaró Benito del Valle en entrevista telefónica desde su natal Sevilla. "Nuestra primera intención de denuncia política se transformó mágicamente en un homenaje a estos bravos guerreros, a su triste lealtad, a su callado desengaño, a su digno orgullo''.
La historia del documental comenzó a forjarse cuando Benito del Valle, quien viajó a Cuba con una beca del Ministerio de Exteriores de España, conoció un artículo de Ferrer sobre el ocaso de las estrellas deportivas de la revolución castrista.
"Aquello no era un simple artículo de denuncia, sino el ensayo de una tragedia grecolatina con características de borrador de guión cinematográfico y no dudé que había que filmarlo'', recordó el documentalista, cuyo conocimiento del boxeo era entonces "esencialmente fílmico''.
Benito del Valle y Ferrer contaban apenas con una cámara Sony VX 2000 de baja definición y un gran entusiasmo para emprender la tarea. La primera entrevista fue con Félix Betancourt, que era el más accesible por ser vecino de Ferrer.
"La impresión que nos causó aquella primera entrevista nos cautivó de tal forma que pasamos de la duda a la euforia maravillosa de quien sabe que se ha topado con algo grande'', contó Benito del Valle. "Por supuesto, tuvimos que hacerlo todo en la máxima clandestinidad, llamando a puerta fría sin previo aviso, usando el factor sorpresa para impedir que el entrevistado lo pensara dos veces antes de arriesgarse a hablar''.
Ambos realizadores filmaron en La Habana y en Santiago de Cuba por tres meses, a fines del 2007. Todos los costos de producción --gasolina y viajes-- corrieron a cargo de Benito del Valle. Finalmente acumularon 15 horas de rodajes, cuyas cintas en video fueron sacadas del país y puestas a buen recaudo gracias a la cooperación de amigos españoles que visitaban la isla.
El documentalista español acaba de terminar el montaje de la cinta para presentarla en Miami y promoverla luego en festivales internacionales y en la televisión de Estados Unidos. El filme está ya subtitulado en inglés.
Durante la investigación paralela a los rodajes, los realizadores acumularon una amplia información de otras docenas de ex luminarias boxísticas que también fueron o permanecen abandonados por las autoridades gubernamentales. De los 15 boxeadores enterrados en el Cementerio de Colón de La Habana, sólo dos de ellos tienen lápidas en sus tumbas.
Ferrer lamentó que personas que no se marcharon del país y fueron utilizadas como instrumentos políticos en su momento de esplendor deportivo, terminaron "como desechos humanos que sobreviven a duras penas en absoluta miseria''.
"Este trabajo es otro esfuerzo por presentar la triste realidad de la verdadera Cuba, tan manipulada por la maquinaria propagandística del gobierno y sus adeptos'', acotó el conocido disidente, que dirige la Fundación de Derechos Humanos "Juan Bruno Zayas''.
Benito del Valle fue expulsado de Cuba tras participar en una marcha pública en un parque habanero en defensa de los derechos humanos, el 10 de diciembre del 2007. Al llegar a España, las autoridades gubernamentales le retiraron la beca de la que disfrutaba bajo protección diplomática en la isla.
El realizador español viajará el sábado a Miami para participar en la función de estreno.
"Soñando en el mejor de los fines de este proyecto, quisiera que las autoridades cubanas recapacitaran y comenzaran a cuidar a estas pobres gentes aunque fuera con una mínima atención'', confesó Benito de Valle. "Con más realismo, me conformara con que sirviera para que la gente no los olvide, porque lo hicieron todo por un extraordinario amor por su pueblo''.

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